Julio 21, 2017

Triunfos judiciales que provocan amenazas

Las prácticas corruptas, junto al manejo delincuencial que se le imprime como solución para someter a los denunciantes como Daniel Silva, demuestran el grado de descomposición social y político al que hemos llegado como país. 

Por: Adriana González Correa

La búsqueda de la moralidad pública en este país y en especial esta ciudad, al parecer está fuertemente sancionada por la clase dirigente.

Es impensable que Daniel Silva, un joven y brillante estudiante de Derecho, esté amenazado de muerte desde hace una semana por denunciar las irregularidades de la clase política de esta ciudad que han dado como resultado la pérdida de investidura de varios políticos.

Es claro que este país tiene unas prácticas poco santas en el ejercicio de la política. Es casi ya aceptado y naturalizado entre los ciudadanos este tipo de conductas.

En lo particular no creo que sea nada aceptable. Pero más condenable es que quien pretenda denunciar y buscar por medios democráticos como la administración de justicia el juzgamiento de comportamientos poco éticos en la acción política, sea blanco de conductas criminales.

Las prácticas corruptas, junto al manejo delincuencial que se le imprime como solución para someter a los denunciantes como Daniel Silva, demuestran el grado de descomposición social y político al que hemos llegado como país.

Una verdadera democracia se fortalece en la medida en que los canales de oposición tienen un papel preponderante en la sociedad, en la medida que todos los actores políticos –tengan o no pretensiones electorales–, puedan concurrir sin miedo alguno a las instituciones legítimas a alcanzar no sólo justicia y a controlar el poder, sino la moralidad pública que se exige y se debe predicar de cualquier representante del Estado –elegido o nombrado–.

Lo contrario nos sumerge en ese círculo vicioso en el que hemos caído en Colombia y que Luis Jorge Garay denomina como “Estado mafioso”. Describe magistralmente esta figura en: “La captura y reconfiguración cooptada del Estado en Colombia” de 2008.

Afirma en el texto: “Al explorar la posible relación entre la corrupción y la mafia, se hace casi evidente que el amplio poder económico funciona como una fuerza corruptora incontrolable.”

Y continúa: “Esto se debe a que Colombia cuenta con una amplia cantidad de actores delictivos entre los cuales se encuentran bandas de crimen organizado y grupos armados ilegales subversivos y antisubversivos”.

Es claro, desde la teoría de Garay, que Colombia ha caído en esta práctica mafiosa: que hace esguince a la ley, que prefiere tomar los atajos para alcanzar el poder o el control violando sus propias reglas democráticas y éticas, que toma justicia por mano propia y que sin sonrojo borra de su camino todo aquel obstáculo que se presente, sin importar vidas humanas.

Ejemplo de lo expuesto es la cartelización de muchos negocios hechos en Colombia: el azúcar, los pañales, el papel higiénico, los útiles escolares, las inversiones bursátiles, entre otros.

No dudo que las amenazas a Daniel Silva son producto de esta lógica, que tiene su mayor representación social y simbólica en el ‘sicariato’, demostrando con crudeza la clase de sociedad y de representación política que tenemos en el país.

Un claro ejemplo de esta despiadada realidad y que legitima estos comportamientos, es la participación de un macabro personaje en la historia de Colombia como alias “Popeye” en la vida cotidiana y mediática, así como en la marcha del uribismo contra la corrupción. Una participación que no fue condenada y proscrita por su alta dirigencia.

Daniel Silva es hoy presa de esa expresión de sociedad corrompida que no acepta sus errores, que posiblemente sus comportamientos son producto ya de una lógica descompuesta del uso del poder y que busca “erradicar” o “exterminar” a todo/a aquel que se oponga en su larga carrera de aciertos delictivos.

Por eso, hoy más que nunca, Daniel merece el apoyo de esa otra sociedad que sienta su voz de protesta frente esas prácticas poco ortodoxas de la política que continúan sumergiendo al país por la senda de la autodestrucción.

@adrigonco

Tomado de: https://www.traslacoladelarata.com/2017/04/04/triunfos-judiciales-provocan-amenazas/

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