Mayo 24, 2017

Lo que antecedió al abucheo en la Universidad Nacional

Después de leer el editorial “Mucho abucheo” (El Espectador, 31/01), tengo que aceptar que estoy completamente de acuerdo con la afirmación de que “el país que se está empezando a construir (…) necesita de propuestas concretas y desarrolladas, presentadas en espacios de debate con respeto”, y le adiciono que si en Colombia seguimos con la cultura de la politiquería, en vez de la política, va a ser muy difícil la reconstrucción de este “nuevo” país.

Por: Columna del lector / Catalina Mendieta

Es precisamente por esa cita que me gustaría resaltar varios escenarios que no fueron mencionados en ese texto y que, sin ellos, deja una perspectiva bastante sesgada del asunto.

Primero, para que un debate se dé con altura necesita de intervenciones con tesis y argumentos claros y sólidos, y para que esto se dé es necesaria una mínima preparación. Lastimosamente, la visita del presidente a la universidad no fue ni siquiera informada a sus estudiantes o a sus representantes estudiantiles. El rector de la Universidad Nacional, Ignacio Mantilla, afirmó que no se notificó de su llegada por temas de seguridad, pero faltarían dos dedos de frente para darse cuenta de que fue muy bien pensada la aparición sorpresiva de un alto mandatario en la UN, con un auditorio lleno de primíparos para supuestamente ver la película Colombia, magia salvaje. Lo que quiero decir con esto es que ni siquiera desde un principio este espacio se prestó para un debate, sino para un monólogo.

Segundo, Sara Abril es una estudiante que se nota que tiene una preparación no sólo académica, sino además integral, dada la posición que ejerce como representante estudiantil, ya que fue elegida con 4.244 votos de estudiantes. Por el contrario, Mantilla sólo recibió el apoyo de 1.094 estudiantes en las elecciones a la rectoría.

Como representante, ella tiene derecho a hablarles a los estudiantes públicamente, y al serle negado tres veces el derecho a hablar, me parece completamente lógico que se elevara el tono de la “discusión”.

A manera de ejemplo, imagínese usted ser locutor de una emisora radial y que le apaguen el micrófono cuando vaya a dar su opinión.

Tercero, si el tema es ser propositivo, me gustaría que se investigara más sobre las propuestas que la representación estudiantil ha elevado al consejo superior de la UN, las cuales la misma Gina Parody ha rechazado y evadido. Pienso que hay determinados espacios para hacer que el Gobierno se comprometa con la educación, pero claramente una aparición presidencial presentada antes de una película no me parece el apropiado.

No estoy de acuerdo con el abucheo, la arenga y el irrespeto. De hecho, siento que la visita de un presidente a la Universidad Nacional para discutir temas coyunturales hubiera sido una acción propia de dignificar. Pero ni se fue a hablar sobre estos temas, ni se tenía la intención de una discusión, y encima de todo se hizo callar en tres ocasiones a la representante estudiantil. Deja pensando. 

  • Catalina Mendieta | Elespectador.com / Tomado de: http://www.elespectador.com/opinion/antecedio-al-abucheo-universidad-nacional

 

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