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La mala hora de los empresarios-mandatarios: los casos de Cali y Bucaramanga

Maurice Armitage y Rodolfo Hernández llegaron con promesas de renovación desde el sector privado, pero su gestión no fue la esperada.

Empresarios-mandatarios

Ante la corrupción e ineficiencia de los gobiernos locales, en 2015 llegaron a cargos públicos algunos empresarios que supuestamente traerían al Estado la transparencia y eficacia del sector privado.

Los más representativos entre esos empresarios fueron Maurice Armitage, en Cali, y Rodolfo Hernández, en Bucaramanga.

Alejandro Char, en Barranquilla, pertenece a un consorcio comercial-financiero y familiar, pero está “contaminado” por las castas politiqueras locales.

Armitage

1. Esperanza y desencanto

Según la Encuesta Gallup, en enero de 2016 Armitage tenía una aprobación del 69 por ciento entre los caleños. El 45 por ciento creía que las cosas iban a mejorar con Armitage, y el 43 por ciento no lo creía así. Es decir, Armitage arrancó con una ciudad dividida.

44 meses después, el Cristo se había volteado: el 57,8 por ciento de los encuestados desaprobaban al alcalde. Y el optimismo inicial decayó: en Cali apenas una de cada cuatro personas cree que la ciudad mejora y el 58,7 por ciento cree que empeora.

2. Fracaso en seguridad

Cali quedó entre las 50 ciudades más violentas del mundo al cerrar 2018, con 1.209 homicidios. Con 47,03 muertes violentas por cada cien mil habitantes, la ciudad quedó en el lugar 31 en esta categoría y, según datos recientes de El Tiempo, 182 bandas criminales la azotan.

En Cali cómo vamos, la percepción general sobre la inseguridad se ha deteriorado.

Percepción de inseguridad en Cali

(2015-2018)

Indicador20152018
Inseguridad en la ciudad35%34%
Inseguridad en el barrio17%25%
Víctima de delito14%21%
Principal delito: atraco72%84%

Fuente: Cali cómo vamos.

3. MIO: un sistema que naufragó

A Armitage tampoco le fue bien en materia de movilidad. Tanto así que, por primera vez en la historia de Cali, fue convocado por 17 mil firmas un Cabildo Abierto, donde quedó claro:

  • Que el MIO —como modelo tipo Transmilenio— naufragó, pues padece de hacinamiento, contaminación, poca frecuencia y tarifas inaccesibles; y
  • Que las soluciones de Armitage agravaron los problemas anteriores.

Indicadores de evolución del MIO, Cali (2009-2017)

Indicador20092018Variación
Satisfacción Usuarios56%23,6%-32,4%
Parque automotor particular(Vehículos + motos)418.232717.025*+71%
Crecimiento carriles exclusivos (km)3439,5+16,1%
Crecimiento carriles mixtos  (km)151428+183%
Tarifa (COP $)1.5002.200**+31%
Pasajeros al día350.000(CONPES-2012)455.000**+30%
Traslado recursos públicos aOperadores (Millones COP $)0150.000**—-
Porcentaje de población de bajos ingresos en transporte “pirata”. n.d. 50 por ciento —–

(*) 2017 (**) 2019

Los datos anteriores muestran que el MIO cayó en un agujero negro y que Armitage no fue capaz de sacarlo de ahí. Y por supuesto la insatisfacción con el MIO ocasionó el crecimiento exponencial de los vehículos particulares (sobre todo, las motos).

El sistema se convirtió en uno de carriles mixtos, pese a lo cual los operadores del MIO siguen gozando de las ventajas que tenían cuando operaban en carriles exclusivos, lo cual desvía el sentido del contrato original. Aun así, en 2019 los operadores percibirán 150 mil millones de pesos derivados de nuevos y antiguos impuestos.

Además, la tarifa aumentó al ritmo de la inflación y después de diez años, el número de pasajeros se quedó en la mitad de lo proyectado inicialmente.

Con los buses eléctricos, aumentará el traslado de dineros públicos a las empresas como reconocimiento a una inversión de mayor costo. Y como si fuera poco, la administración perdió un laudo arbitral con el operador GIT Masivo, al que deberá pagar 197 mil millones de pesos. Peor imposible.

4. Pifias gerenciales y destrucción del ambiente

El manejo de Empresas Municipales de Cali (EMCALI) ha sido un fiasco semejante, y más bien parece que Armitage se hubiera propuesto desangrar esta empresa pública:

  • Su gerencia es desordenada y está excedida de nóminas paralelas;
  • Existe una abultadísima cartera sin cobrar;
  • Ha habido hallazgos fiscales con consecuencias penales por malogrados proyectos gerenciales;
  • Y grandes compañías usufructúan la infraestructura de EMCALI sin mayor contraprestación.

No se puede concluir este somero balance sin mencionar las arremetidas contra la calidad del medio ambiente de Cali y sus humedales. La construcción del Terminal Sur en inmediaciones de un ecosistema o la proyección de avenidas que ocasionan pasivos ecológicos han provocado resistencias de comunidades afectadas y ambientalistas.

Hernández.

1. Buena imagen, a pesar de sí mismo

Si por Cali llueve, por Bucaramanga no escampa. Rodolfo Hernández ha intentado producir un ruidoso y confuso fenómeno mediático, que lo ha vuelto un político difícil de clasificar.

Con ambiciones desproporcionadas, Hernández se ufana de tener “5’080.000 seguidores. Ni Uribe tiene eso”. Quizás por esa estrategia mediática, a la imagen de Hernández no la golpea el pesimismo reinante en su ciudad.

En enero de 2016, el 31 por ciento de Bucaramanga sentía que la ciudad empeoraba y el 59 por ciento veía mejoría; y cuatro de cada cinco bumangueses aprobaban a su alcalde. En agosto de 2019, el pesimismo se encumbró: el 50,4 por ciento dice que la ciudad empeora, pero paradójicamente la aceptación de Hernández apenas bajó al 61,3 por ciento.

Aunque las cosas se deterioran, el desempleo y la desigualdad aumentan, y la pobreza pasó del 9,1 por ciento al 14,5 por ciento en estos cuatro años, pocos responsabilizan al alcalde por estos malos resultados.

2. Desgreño ante la inseguridad

En Bucaramanga, el 29,7 por ciento de los ciudadanos cree que la inseguridad es el principal problema. En este ámbito, el 77 por ciento afirma que la ciudad empeora.

Y aunque el hurto a personas ha aumentado y solo se denuncian cuatro de cada diez robos, la alcaldía desechó una iniciativa del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para crear un Observatorio del Delito en Bucaramanga.

Inseguridad en Bucaramanga (2015-2018)

DELITO2015 – casos2018 – casos
Hurto a personas3.1615.043
Hurto a negocios5121.362
Hurto a motos247466
Homicidios8992
Lesiones personales1.8612.459
Hurto a residencias1T-2018-2019124147

Fuentes: Fundación Ideas para la Paz (2015); Medicina legal, Ministerio de Defensa y Fundación Paz y Reconciliación (2018).

3. Metrolínea: peor que nunca

En movilidad, Hernández también pierde el cuatrienio. El 73 por ciento de los bumangueses afirma que la movilidad no funciona, y el 54,6 por ciento que el transporte público desmejoró.

Indicadores de METROLÍNEA (2015-2018)

Indicador20152018Variación
Pasajeros al día114.12394.250– 17%
Kilómetros/año15’595.66314’579.444-6,5%
IPK(índice de pasajeros por kilómetro) 2,54 2,31 -9%
No de buses inscritos(articulados, padrones, otros) 237 236 -1
Pérdida acumuladaMETROLÍNEA –Gestor(millones COP$) -21.047 -38.665 -17.618
Parque automotor particular(Vehículos + motos)189.339205.884+8,75%
Tarifa usuario(COP$)1.8502.450(2019)+32,4%

Fuente: Informe Gestión Metrolínea -1T-2019.

Como muestra la tabla anterior, Metrolínea está en números rojos. Al igual que en Cali, la ciudadanía suplió las deficiencias con más vehículos particulares, motos y automóviles, cuyo parque aumentó un 10 por ciento, sin contar cuántas de las 246.650 matriculadas en Girón o de las 106.544 de Floridablanca circulan por las paralizadas vías bumanguesas.

Metrolínea tiene el pasaje más caro de Colombia: 2.450 pesos. Hernández aumentó la tarifa un 32 por ciento, premiando un pésimo servicio y una infraestructura incompleta.

4. Agua y medio ambiente

La minería de oro en el páramo de Santurbán amenaza el abastecimiento de agua de 2’200.000 personas en Bucaramanga y otros 25 municipios.

Si bien Hernández respaldó la resistencia civil contra las pretensiones de MINESA, su mandato sobre el Acueducto Metropolitano de Bucaramanga (AMB) contradijo dicha actitud.

Cuando se denunció que la AMB estaba entrampada en créditos bancarios leoninos para financiar el proyecto de embalse del río Tona y demás obras de expansión para el Área Metropolitana, Hernández buscó privatizar la empresa.

A mediados de 2017, el alcalde habló de vender unas acciones minoritarias a accionistas particulares. Al final, con la disculpa de blindarla contra los corruptos, reformó los estatutos para buscar un “gobierno corporativo”, en la línea de la Organización para Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), con parámetros de funcionamiento estrictamente privados y una “gobernanza financiera” regida por un retorno del 12 por ciento para toda actividad emprendida.

Así, Hernández volvió el agua un negocio, desmontó el mínimo vital para los estratos 1 y 2 y negó el suministro a pobladores y colegios de la zona rural. Hoy, Bucaramanga cobra el segundo cargo fijo más caro de todo el país en la factura de acueducto. Los graves endeudamientos se reestructuraron, mediante un alza del 43 por ciento en la tarifa media entre 2015 y 2019, en una operación donde se denunció que hubo intentos de búsquedas de comisiones por su hijo Luis Carlos y allegados.

Motivado quizás porque en Bucaramanga solo el 2 por ciento de los residuos sólidos se tratan y reciclan, Hernández se embarcó en un jugoso proyecto promovido por uno de sus hijos, por 720 millones de dólares y a 20 años para manejar un relleno sanitario con la firma Vitalogic. Las maniobras, acosos a funcionarios e intrigas para concretar el negocio son conocidos y tienen a Hernández en diligencias penales.

Por lo demás, Hernández se caracteriza por un modo agresivo de enfrentar a sus rivales. Violando la ley, ha participado en política, por lo que la Procuraduría lo suspendió. Finalmente, renunció evitando un ultimátum de los jueces por sus repetidas persecuciones contra trabajadores y sindicatos. Sale por la puerta de atrás a hacer campañas todas con miras a la presidencia…pero Colombia no debe olvidar que decretó las tarifas más altas del país en acueducto y transporte.

Hay esperanza

Contra los pronósticos que se hicieron en 2015, los empresarios-mandatarios de Cali y Bucaramanga fueron ineficientes y autoritarios. No fueron capaces de comprender que el sector público no es su propia empresa, y dirigieron sus ciudades con ideas reaccionarias.

Sin embargo, no quedan cerradas las puertas para que otros empresarios tengan iniciativas políticas. Las experiencias mostradas deben servirles para que se inspiren en un espíritu democrático auténtico.

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Leonidas Gómez, en Santander; Jesús Ariza, en Riohacha; Nabil Baladí, en Cartagena; Alain Jiménez, en Valledupar; los ingenieros Santiago Zambrano, en Popayán y Carlos Alfredo Croswhaite, en Pereira prometen algo distinto. Son empresarios que lo están intentando: ojalá reivindicaran la figura del “empresario-mandatario” y su adecuado papel en el bienestar de los ciudadanos.

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