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“El Tolima debe revivir esa vocación agrícola y la industria transformadora”: Aurelio Suárez

El analista económico y político, Aurelio Suárez Montoya, visitó recientemente la capital del Tolima para dialogar con el sector textil local. En su visita, EL NUEVO DÍA consultó con el experto su visión sobre temas como el articulado en el Plan Nacional de Desarrollo, el desempleo de Ibagué, los sectores agrícolas y cafeteros y, la economía mundial.

EL NUEVO DÍA: ¿Por qué el sector textil se encuentra en crisis?

Aurelio Suárez: Para entender la crisis que vive el sector textil y confección del país, es necesario hablar de cómo se estructuró el actual modelo global. Porque existe la creencia de que se trata de China y la India. Eso es parte del problema, pero no lo es todo.

El modelo que generó la crisis, se estructuró en 2005 con los tratados de libre comercio, cuando las grandes marcas, que no tienen fábricas, en compañía de países de mano de obra abundante como China, India, Bangladesh, Vietnam, entre otros, hicieron alianzas bajo la regulación de esas marcas. Este esquema se monta sobre la base de no respetar estándares globales, laborales y ambientales.

E.N.D.: ¿El problema es el contrabando y la regulación del mismo?

A.S.: El contrabando no es involuntario. Las grandes marcas deja en zonas libres el contrabando. Aquí, cuando el Gobierno dice ‘Yo no le pongo aranceles, yo no controlo eso’, lo que hace es convivir con el dumping laboral, ambiental y con el contrabando.

El discurro es que si se suben aranceles va a haber más contrabando, no. Los análisis míos sobre las aduanas en el mundo, muestran que el contrabando es la laxitud de las autoridades aduaneras. En Colombia hay contrabando no por los aranceles, en el país hay contrabando por falta de controles y el narcotráfico.

E.N.D.: ¿Es legal o no, la tramitación del articulado?

A.S.: Si es ilegal está por verse. Yo tengo mi duda. Porque ellos (los gremios) dicen que el comercio exterior lo rige el ejecutivo. Pero hay otro asunto, los aranceles son tributos y los tributos son del legislativo.

E.N.D.: ¿En qué mienten los gremios?

A.S.: Ellos dicen que el vestuario va a subir un 25%, primero es bueno señalar que estos aranceles están tocando a países donde no tenemos tratados de libre comercio, es decir, no todo el universo de importaciones tendrá incidencia.

Segundo, hay que analizar este caso no bajo un modelo estático, sino bajo un modelo dinámico. Me refiero a que cuando usted genera aranceles, no solo se produce es un encarecimiento del producto importado al cual se le aplica, sino que además produce un estímulo al sector interno que produce esos bienes.

E.N.D.: ¿En qué influyó el TLC en la actual crisis?

A.S.: El gran comprador de textiles que tenía el país era Venezuela. Colombia perdió ese mercado, no solo por los temas políticos, sino porque cuando Colombia firmó el TLC con Estados Unidos se rompió el famoso arancel externo común. Cuando el país le quitó los aranceles a los norteamericanos, Venezuela dijo -yo no le jalo aquí- porque me traen productos norteamericanos y me los meten como de Colombia.

Creímos que con los TLC íbamos a recuperar ese mercado, pero nunca sucedió.

E.N.D.: ¿Qué pasa si prospera la demanda con los artículos?

A.S.: Si se tumban los artículos, la situación es grave. No por las consideraciones dogmáticas de aranceles y el libre comercio.

Es porque estamos viviendo una situación distinta. El mundo está en una crisis económica de superproducción, por ello Donald Trump lidera iniciativas como América First. Es decir, en el mundo está sobrando todo. Y si desprotegemos una industria débil y frágil, que hace una labor de empleo a madres cabeza de hogar, lo que va a hacer es arrasar con el mercado local.

Desempleo

E.N.D.: ¿Cómo analiza el desempleo de Ibagué?

A.S.: “Lo lógico en el Tolima era consolidar un sector agropecuario con el que contaba. Y crear cadenas productivas de esos productos. El desempleo de Ibagué refleja dos cosas, la ruina del sector agropecuario, y que las industrias transformadoras prácticamente desaparecieron. Ibagué recibe todos esos males de políticas y un modelo económico claramente negativo, para departamentos que se fundan en sectores propios.

Han tratado de incrementar las soluciones urbanísticas para atraer inversión. Yo no creo que eso ayude a resolver el problema. Lo que tiene que hacer el Tolima e Ibagué es revivir esa vocación agrícola y la industria transformadora. La ciudad está sumergida en el rebusque.

Además, el Tolima sufre una realidad nacional. La diferencia de Bogotá y el resto del país. Cada vez esa diferencia es abismal.

E.N.D.: ¿Cómo ve la actualidad del agro colombiano?

A.S.: Con las tierras están especulando y casi que haciendo un crimen. Es que están volviendo desarrollos inmobiliarios las mejores tierras del país. Si el plan de Ibagué se está convirtiendo en temas inmobiliarios y de agroturismo, los ibaguereños deben saber que estamos entregando las mejores tierras a algo que no es la agricultura, eso nos perjudicará.

E.N.D.: ¿Se han tomado malas decisiones en la economía frente a la producción cafetera?

A.S.: La economía cafetera ha sido una de las más afectadas. El cafetero está viviendo de la tasa de cambio. Yo creo que urge, es necesario y no es posible que la caficultura colombiana levante la cabeza, sino se modifica, cómo se fija el precio interno del café. Hay que pelear en el exterior también, pero los cafeteros no pueden estar sujetos a variables que no manejan como los especuladores del ‘Big short’, de la tasa de cambio del Banrep, la cuenta corriente de la balanza de pagos, entre otros.

E.N.D.: ¿Qué implicaciones tienen los costos país en la crisis económica actual?

A.S.: Colombia en los costos país queda de último. Los discursos del Gobierno son – es que son ineficientes -. Mentira. Estudios del Banrep muestran cómo el sector textil y confección, es de los sectores que ha incrementado su productividad multifactorial.

E.N.D.: Le cree al incremento de la competitividad del país a nivel internacional?

A.S.: Subió solo dos puestos. ¿Usted saca pecho porque estamos en el puesto 53? Eso no tiene ningún mérito. Este es un país que está dentro de las 40 economías del PIB más grande del mundo, debería ser más competitivo. Estamos frente a un Gobierno que ‘cacarea’ cosas sin sentido. Por ejemplo, dijeron – la inversión extrajera en el primer trimestre del año fue de 3.800 millones de dólares – pero no le contaron a la gente que esos inversionistas sacaron 4.200 millones de dólares del país en el mismo periodo. Y cuando usted vuelve el capital extranjero la base de su economía está en problemas, porque eso no lo tiene controlado usted.

E.N.D.: ¿Cómo impacta las limitaciones del aeropuerto Perales en la economía local?

A.S.: Cuando me bajé del avión le dije a mis acompañantes – el aeropuerto quedó muy bonito -. Ellos me dijeron – sí, pero no tiene ayudas-. Eso es una burla, porque si usted va hacer un edificio bonito lo puede hacer en cualquier parte. Pero si va a hacer un aeropuerto, lo primero que debe hacer es pensar en las ayudas tecnológicas de aeronavegación.

Si eso no viene acompañado de inversión tecnológica, se le hizo un negocio a un constructor y no se le dio un aeropuerto a una región.

(Entrevista a Aurelio Suárez, publicada en El Nuevo Día el 27 de junio de 2019)

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