Abril 30, 2017

Carta a Fecode: Ref. Documento Alejandro Torres.

Bogotá, agosto 4 de 2016 

Comité Ejecutivo de FECODE- Federación Colombiana de Educadores – L.C

Ref. Documento Alejandro Torres.

Compañeros: 

Existe la costumbre de dejar pasar cuando algún grupúsculo -que en la mayoría de las veces se reclama portador de la verdad absoluta- decide difamar a alguna persona u organización desde las más infundadas posiciones y de elucubraciones emanadas de sus dogmas  y alejadas de la realidad. No es mi caso y menos acerca del escrito “Fecode contrata asesores que le recomiendan someterse a las políticas de ‘austeridad fiscal’, exigidas por el Fondo Monetario Internacional y los oligopolios”, suscrito por Alejandro Torres.

El interés del presente escrito es, ante todo, desentrañar lo que le incumbe al magisterio en concreto frente al fenecimiento del Acto Legislativo 04 de 2007 que fijaba respecto al SGP que “entre el año 2011 y el año 2016 el incremento será igual a la tasa de inflación causada, más una tasa de crecimiento real de 3%”. No es, desde luego, reparar en el arsenal de improperios que Torres me lanza que, además de hacer pensar que existen graves problemas de formación en su personalidad, hace de ellos un arma política ante la incapacidad argumentativa sobre las contradicciones que están al orden del día.

En razón de brevedad entremos en materia:

  1. En primer lugar, no tengo ningún contrato firmado con FECODE. La Federación me pagó $5 millones por el documento “Evolución de la economía global, nacional, situación fiscal y SGP, que elaboramos además con dos economistas, entre ellos uno de los más reconocidos en econometría, y lo hicimos con ánimo de aportar y de mostrar la prospectiva de la economía colombiana en el corto plazo y, en particular respecto a los Ingresos Corrientes de la Nación.  Así mismo, donde  haya sido menester explicarlo lo he hecho sin ánimo de lucro alguno.   
  2. La mala fe, además de la impostura anterior desmentida, se denota también cuando omite que en las conclusiones de dicho documento se alerta a FECODE sobre que “Juan Manuel Santos  intenta trasladar los costos de la crisis a las clases medias y trabajadoras, limitando los salarios; evadiendo las deudas laborales contraídas; haciendo recorte a la inversión y al ‘gasto social’ y aumentando los impuestos regresivos”. ¿Puede, alguien con mínima sindéresis, inferir que esto significa “someterse a las políticas de ‘austeridad fiscal’, exigidas por el Fondo Monetario Internacional y los oligopolios?
  3. En la misma parte concluyente del documento, con respecto a retomar los Ingresos Corrientes de la Nación como parámetro a partir del año 2017, se concluye: “No aparece como la mejor opción en el corto plazo”. Y resalto corto plazo para desvirtuar que no se trata de desechar de tajo una fórmula defendida por el magisterio desde 2001. Es decir de lo que en “el análisis concreto de la situación concreta”, un asunto que al infantilismo siempre le queda grande, a la luz de las matemáticas y en el horizonte estudiado, no resulta lo más conveniente, en términos del monto de los recursos para la educación.  
  4. Y como de matemáticas se trata, Torres se equivoca plenamente cuando afirma que el cálculo que sugerí en el Encuentro de Sectores Financieramente Vinculados al Sistema General de Participaciones para el año 2018 es el de aplicar 24,5%  a la suma de $29,6 billones e incrementarla en ese valor para llegar, según él, a $36,8 billones. Para elucidar el galimatías que crea, los dos cuadros siguientes, ajustados a mi exposición en ese evento, le pueden ayudar y, con él,  a los interesados al respecto.          

Cuadro No. 1. Cálculo de Transferencias según SGP (2017-2018)

Año Base según SGP (Billones de pesos) Incremento Total (Billones de pesos)
2017  31,9 (SGP- 2016) 9% 34,7
2018 34,7 (SGP-2017) 7,5% 37,3

Nota: Para 2017, el incremento se calcula así: IPC de 6% + 3%; para 2018: IPC de 4,5% + 3%. Se nota que el escenario escogido es “en el peor de los casos”.

Cuadro No.2. Cálculo de Transferencias según ICN (2017-2018) 

Año Base según ICN(Billones de pesos) Situado Fiscal (24,5%-Ley 60 /1993)(Billones de pesos)
2017 121, 3 29, 7
2018 127,6 31,26

Nota: Tanto para 2017 como para 2018, los datos de ICN son tomados del Marco Fiscal de Mediano Plazo del Ministerio de Hacienda (Julio 2016) 

5. De los dos cuadros anteriores se deduce que la comparación entre transferencias relacionadas con la educación, según SGP e ICN en el corto plazo, es mucho más favorable según el cuadro No.1. El alegato de Torres, y por el cual se reitera en la acusación de “estar al servicio de los oligopolios” se reduce entonces a que en el segundo cálculo no se tiene en cuenta el 22% que el artículo 357 de 1991 consideró como “participaciones de los municipios en los ICN”. Estima entonces que, según su interpretación, lo que se debe aplicar es el 46,5% (22% de participaciones según el artículo original 357 de la Constitución más el 24,5% de la Ley 160 de 1993 que reglamentó el 356) y su razonamiento, adobado con otro inventario de denuestos, lo orna con las luchas que en ese sentido el magisterio y la comunidad educativa libraron en 2001 y 2007.

6. Al respecto, vale señalar que el objeto del estudio presentado a FECODE era cómo, en el terreno presupuestal y en la coyuntura actual, se garantiza que la educación tenga un incremento positivo. Y acorde con lo anterior, al aplicar el 58,5%, otro tema que Torres no toca, al sector educativo  le correspondería acorde con el SGP, $20,3 billones en el 2017 y $21,82 billones en 2018. A contramano, con el ICN, para 2017 serian $17,37 billones y, para 2018, $18,28 billones.  Lo correspondiente a los municipios en general para otras ramas, no ha sido el punto de análisis requerido por FECODE y, está claro, que en cuanto a la educación respecta, inclúyase o no el 22% de participaciones de los municipios, aun si alguna pequeña parte de estos fuera hacia allá, los números me dan la razón.  

7. En el sentido táctico ¿Debe la Federación lanzarse por la defensa de mayor presupuesto para la educación o por agregar el eventual 22%, que nada o muy poco destina al sector y que Torres espera que el gobierno de Santos reconozca, del cual la comunidad educativa no derivará incrementos ciertos, quedando a merced de cada alcaldía el correspondiente cubrimiento del faltante que se daría por la supuesta aplicación del ICN?  ¡Movilizarse así por menor plata para la educación, Oh propuesta! Tengo la certeza de que el Comité Ejecutivo y la Junta Nacional tienen criterio suficiente para actuar en consecuencia en la coyuntura.

8. No puedo terminar sin corregir lo relacionado con los parafiscales. No es cierto que ya hayan sido eliminados. La ley 1607 de 2012 determinó que las sociedades y personas jurídicas y asimiladas contribuyentes y declarantes del impuesto sobre la renta y complementarios y sujetos pasivos del impuesto CREE, están exoneradas de dichos aportes correspondientes a los trabajadores que devenguen, individualmente considerados, diez salarios mínimos legales vigentes y a partir de 2014 también del aporte del 8,5% al SGSS en el régimen contributivo. De lo anterior se concluye que, para trabajadores de más de diez salarios mínimos mensuales legales vigentes, siguen rigiendo y eso es precisamente lo que quiere eliminar la próxima reforma tributaria y que,  al parecer, Torres ya da por perdidos. Y no es cualquier cosa: un cálculo somero para ingresos venidos  del trabajo, (Medina y Galván, Junio 2008) se estima que el 10% con mayores salarios recibe el 50% del monto total y esa suma, la remuneración de asalariados,  en 2014 llegó a $253 billones. (DANE, CEI).  

9. Finalmente, si bien en el Presupuesto General de la Nación, el gobierno incluyó $34,7 billones como transferencias, eso no es óbice para que en la Reforma Tributaria en gestación, se concrete la fórmula hacia el 24,5% del ICN lo que significaría un descuento de alrededor de $6 billones en los dos primeros años para la educación.

10. Pocos conocen los reiterados desaciertos de los documentos de Torres, como el que pronosticaba el fracaso de la Evaluación Diagnóstica Formativa, que puede servir de referencia para evaluar su acomodado texto donde el mayor esfuerzo se hace para colocarme a discreción en “el bando enemigo”, prueba de cómo su “oportunismo honesto” de otrora degeneró en “oportunismo deshonesto” con tintes de lumpen. Suele suceder en estos casos, la historia así lo enseña y como tal está explicado en “La enfermedad infantil del ‘izquierdismo’ en el comunismo”, caracterizada por seguir “repitiendo las verdades simples aprendidas de memoria y a primera vista indiscutibles”, “apartados de la dialéctica”. Que no escoja tema tan crucial como expediente para desatar manifiestas frustraciones.

Fraternal saludo,

Aurelio Suárez Montoya

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